El sol entra con fuerza por la ventana de mi habitación,
ignoro cuantas horas llevo durmiendo, no hay nadie en casa. Me desperezo, y me
levanto de mi cama. Estoy muy desorientado, salgo a la terraza del apartamento
hace un día veraniego, el sol está
pegando fuerte, no sé porque razón pero me siento en una silla y me empiezo
a calzar las bambas. Algo no me cuadra,
no me apetece desayunar esto es muy raro, estaré enfermo?
Me visto y me pongo en marcha, miro la hora 12:45????? En
las primeras zancadas noto como mis articulaciones que estaban rígidas empiezan
a relajarse, menos mal que me he cogido el Ipod. Empiezo a bajar una ligera
pendiente que me lleva al parque de la Atalaya, donde tengo la costumbre de
estirar. Mientras estiro mi maltrecha
rodilla, a lo lejos distingo una cabellera rubia que viene hacia aquí, como
todavía estoy un poco dormido no reconozco a la persona.
Es Nicole, viene muy roja, correr con calor se le da
bien. Me lanza una de sus sonrisas, y señala a su reloj, me hace gestos, creo
entender que me dice que hoy voy muy tarde a correr. “ Very Late”. Ayer salí a correr con ella, le resulta difícil
correr campo a través, pero cuando coge el
asfalto, vuela. Es fondista, la constancia de su ritmo es bestial.
Hablamos de todo un poco, carreras, la playa, surf, sol… Es mi último día en Conil, tengo que
aprovecharlo, un rápido intercambio de e-mails, y por si no nos vemos un abrazo
y tres besos.
Ya estoy en marcha, antes de llegar al malecón paro para
beber agua y para encender el Ipod. Pongo música clásica para mis primeros
compases de la carrera continua, “Obertura 1812” Tchaikovski. Siento como mi ritmo va acorde a cada nota de la
canción, la música clásica me permite llegar a un estado de concentración
máxima. Esquivo a los viandantes que se ponen delante mío, me rompe un poco el
ritmo, pero se me hace más ameno a si no me aburro tanto.
No me suele gustar correr con música por que te priva oír
las cosas de tú alrededor, los pájaros, el mar, los latidos del corazón, mis
pisadas y a los viandantes. Excepto cuando tengo que correr pruebas de 14km o el
maratón, necesito algo para que mi mente se distraiga.
Paso por el puente del Rio Salado, ya no estoy en Conil,
me dirijo a las marismas del El Palmar, ahora suena “el Himno de la Alegría” de
Ludwig Van Beethoven. El ritmo de la canción me duerme necesito una melodía
eléctrica con la que su electricidad
pase a mis venas. Mientras busco
la canción el olor al salitre perfuma
todo el ambiente, levanto la vista y veo una ola a derechas perfecta rompiendo
a unos 50 m de donde yo estoy corriendo. ¡Esta decido! ¡Esta tarde me meto con
la tabla seguro!
![]() |
| EL Palmar |
He hecho los 15 minutos de ida, me tumbo a descansar un
poco, respiro hondo, el olor a mar se introduce hasta mis entrañas, es un
gustazo! El agua del mar refresca mis
pies, los tenia asados, llevo 5 minutos descansando, el ritmo ha sido brutal,
cierro los ojos por última vez y respiro con fuerza, cuesta imaginar que en
menos de una semana valla a estar en
Alemania a 3 C°,
frioooo!!
El camino de vuelta es mucho más tranquilo, pero llevo
muy buen ritmo, solo pienso en los gambones que me tiene preparado mi padre. A
la tarde las olas han mejorado muchísimo, muy buen swell, había más de 3 picos diferentes para coger, qué más puedo
pedir. A la noche había que prepararse y salir guapo, puesto que había que
salir fiesta por Conil, y para culminar
las vacaciones tengo la suerte de tener una
cita con una rubia perfecta!!!
PD: Perdón por el retraso del comentario, he tenido muy
poco tiempo con el viaje a Alemania, en el siguiente post os contare lo vivido
allí.
Tximista.

No hay comentarios:
Publicar un comentario